martes, 18 de marzo de 2014

Los tupamaros, sicarios de los chavistas!!

Los sicarios chavistas que siembran el terror en la Venezuela de Maduro

Suelen ir en motocicleta, uno conduce y el otro va detrás con un rifle disparando




Los funcionarios gubernamentales hacen negocio con las medicinas, que venden en las sedes del partido en vez de llevarlos a los centros de salud


Escribir sobre Venezuela es jugarse la vida. Oponerse al régimen supone entrar en una espiral tan peligrosa que puede acabar con tus huesos en el cementerio. Y no hay que ser un licenciado en óptica para ver lo que está aconteciendo en el país desde hace años; violaciones sistemáticas de los derechos humanos, expropiaciones forzosas, asesinatos, control de los medios de comunicación, inflación galopante, desabastecimiento.

Un país dividido en dos bandos; los carceleros y sus víctimas. Esa, y no otra, es la realidad venezolana que se niegan a ver algunos en España.

La primera vez que volé a Venezuela me sorprendió el número de pasajeros nacionalidad cubana que componía aquel extraño vuelo. Casi todos tenían un aspecto feroz, de soldados viejos curtidos en mil batallas.

Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando en el aeropuerto de Maiquetía aquellos cubanos fueron recibidos por personal militar del régimen de Hugo Chávez. A todos y cada uno de ellos se les entregó un móvil. En cuestión de segundos, estaban dando órdenes a diestro y siniestro.

Aunque ha pasado algún tiempo desde aquel vuelo de Alitalia, la imagen siniestra de esos agentes del régimen cubano me parece premonitoria de todo lo que ha pasado posteriormente en el país caribeño. Desde los cristales empañados de aquel avión, Caracas, ciudad metida en aguas y cubierta por una niebla rojiza no podía traer nada bueno.

Si hay algo de verdad cuando Hugo Chávez llegó al poder en 1999 es que se rodeó de gente muy competente pero, desgraciadamente, su complejo de inferioridad y el temor a ser traicionado le llevaron a deshacerse de esos hombres para colocar, y en puestos estratégicos, a las personas que le acompañaron en los frustrados golpes del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992. Desde aquellos lejanos días, el régimen se divide en dos grupos bien diferenciados:

• Los militares que participaron en esos golpes.

• Las personas que han ido ascendiendo desde el partido.



Maduro tomó el mando tras la muerte de Chávez pero, en realidad, es Diosdado Cabello el hombre fuerte del régimen. El tipo que mueve los hilos en la sombra. Empero, los verdaderos jefes son los cubanos. Pensemos que muchos de los dirigentes chavistas de la actualidad fueron guerrilleros en los años 60 cuyas formas de lucha meran financiadas por la Cuba castrista. Ese es el caso de Jorge Rodríguez, quien ha sido mVicepresidente, Presidente del Consejo Nacional Electoral y ahora es el Alcalde del Municipio Libertador, gran parte de Caracas.

Y es que no hay nada que se haga en el país sin el permiso de los hombres de Raúl Castro. Maduro, sencillamente, es un peón en un tablero de ajedrez que otros controlan. La oposición, aunque dividida, ha olido perfectamente que las grietas no están tan prietas como cuando vivía el 'Comandante Chávez'. A todo se le une el descontento que tiene muchas y variadas caras.






Expropiaciones


En realidad, el término expropiación en Venezuela alude a robos gubernamentales. Y es que no ha habido una tierra altamente productiva en el país que no haya sido entregada a los chavistas. Barinas, Portuguesa, Lara, Carabobo, Aragua y el Valle del Turbio.

En este último lugar aledaño a la ciudad de Barquisimeto todas las haciendas donde se cultivaban grandes cantidades de caña, fueron "expropiadas". A consecuencia de ello, Venezuela es a día de hoy incapaz de autoabastecerse y el café se importa de Nicaragua.

En la mayoría de los casos, "las expropiaciones" son forzosas, especialmente en las zonas alejadas a las ciudades donde la muerte ha pasado a ser una invitada más. Aquel que no quiere vender, recibe la visita de los llamados Colectivos que no dudan en enviarles cadáveres en señal de advertencia. Huelga decir que el exilio venezolano es mmuy intenso.

En lo que va de año hay más de 3000 muertos y hay más de 1000 desaparecidos. El año pasado se superó la cifra de 27000 muertos. La inseguridad tanto física como jurídica es tan grande que, como no podía ser de otra manera, los grandes laboratorios que trabajan el eje Venezuela- Ecuador- Colombia han trasladado sus sedes a éste último país. Incluso los productos de exportación de Empresas Mendoza, la harina de maíz 'Pan', se produce ahora en Colombia.

El asalto a la Sanidad

Si la política de expropiaciones forzosas ha llevado al desabastecimiento general en las tiendas, el caso de la sanidad tiende a agravarse. Ni en los hospitales, ambulatorios, ni en ningún centro asistencial público hay ni medicinas, ni algodón. Todo, absolutamente todo, lo tienen que llevar los pacientes si quieren ser atendidos.

En los centros privados han tenido que limitar la cirugía porque no cuentan con material suficiente para llevarlas a cabo. ¿Qué está pasando? La respuesta es bien simple: los camiones del Poder Popular para la Salud- Ministerio de Sanidad- en el lenguaje chavista- reciben la carga de los laboratorios o del puerto, porque no se produce nada en el país y todo llega de fuera, y en vez de llevarlos a los centros de salud, los descargan en sus sedes. Desde ahí comienzan a venderlos a particulares y empresas por el doble o el triple. La semana pasada fui testigo de esas descargas. A los pocos minutos, un doctor de un hospital de Barquismeto acudió para comprar jeringas. Los casos de profesionales de la sanidad comprando a los del PSUV claman al cielo. Incluso padres desesperados llegan a pagar cifras prohibitivas por medicamentos para sus hijos.


Represión

El movimiento contra el Régimen de Maduro se ha gestado en las Universidades donde hay un caldo de cultivo muy fuerte contra los abusos y la violencia de los bolivarianos. Para controlar las protestas de la oposición, los chavistas han echado mano de lostupamaros que suelen entrar armados en las instituciones. Sus visitas a las facultades donde se cuece todo, son sonadas.






Son los que básicamente le hacen el trabajo sucio al PSUV. Ellos son los responsables de haber asesinado a Jesús Enrique Acosta, un hispano-venezolano que murió en la zona de La Isabelica, cerca de Valencia- tras haber recibido varios disparos.

Los tupamaros suelen ir en motocicleta, uno conduce y el otro va detrás con un rifle para disparar a todo lo que se mueva. Matan, violan y secuestran a opositores a los que lleva a los centros de tortura: CORE -centros militares regionales regidos por una especie de Infantería de Marina.

La semana pasada un grupo de estudiantes tachirenses, que se dirigía a la marcha-protesta, fue interceptado en la autopista Valencia- Caracas por la guerrillera tupamara. Comenzaron a golpear a diestro y siniestro para dispersar el grupo. Luego abrieron fuego causando dos muertes entre los estudiantes. En el autobús iban también algunos miembros del partido opositor "Voluntad Popular". Una vez más, fui testigo de cómo los venezolanos están siendo masacrados por su propio gobierno.



Silencio


El silencio informativo gubernamental es brutal en Venezuela. A veces parece que vivieran en una arcadia feliz y, las pocas noticias que dan sobre las matanzas y desapariciones, son responsabilidad de la oposición y de los intentos yanquis de dar un golpe de estado. Mientras en España, los dirigentes de IU-Andalucía hacen homenajes a Chávez por la mañana y, por la tarde elevan el grito en el cielo por la muerte de unos inmigrantes cerca de Ceuta. También hay un ocultamiento de la realidad venezolana en los medios españoles.

A día de hoy, nadie en el gobierno de Rajoy, ni en la oposición, ni tan siquiera esos actores comprometidos, según se declaran ellos mismos, con los derechos humanos, han alzado la voz para denunciar la sistemática violación de esos derechos que acomete el criminal Régimen de Maduro. Ese que hoy, día de San Patricio, tiene a la zona este de la ciudad completamente militarizada. Desde mi ventana llegan los ecos de las protestas de los estudiantes que están siendo secuestrados en Altamira. Por una vez, y sin que sirva de precedente, hablar en nombre de estos héroes anónimos, supone mejorar el silencio cómplice de los cobardes.



Sergio Calle Llorens (Venezuela, Especial para PD)




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