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miércoles, 28 de mayo de 2014

domingo, 9 de febrero de 2014

La carga de los Chávez para Maduro

La familia Chávez, una pesada carga económica para el gobierno

Las hijas del presidente viven en la mansión oficial, que les corresponde a Maduro y a su esposa



La dolce vita en Venezuela airea un apellido sorprendente: Chávez. La vida de las hijas del comandante supremo transcurre entre las páginas del corazón, y no precisamente el "corazón de un pueblo", eslogan electoral elegido por su padre para las elecciones de 2012.

Las secciones de farándula arrojan noticias a una sociedad que asiste perpleja a las idas y venidas de la familia del líder revolucionario en La Casona, la residencia presidencial. La mansión que legalmente corresponde al presidente Nicolás Maduro y a su mujer, la todopoderosa Cilia Flores, pero que no han podido ocupar pese a los 11 meses transcurridos desde la muerte del líder eterno.

Las infantas de la familia real, según distintas publicaciones de la prensa local e internacional, han convertido La Casona en un club social, con fiestas que atruenan en los barrios colindantes. Una cascada de informaciones, algunas de ellas rumores de pasillo, según reconocen incluso en filas opositoras, que van desde las hipotéticas peleas entre Flores y las Chávez hasta las desavenencias conyugales entre el vicepresidente Jorge Arreaza y Rosa Virginia, la mayor del clan.



El diario español ABC publicó incluso que restaurantes de comida rápida y agencias de catering de las inmediaciones habían dejado de servirles comida porque no pagaban la deuda acumulada.

"Los vecinos siguen reportando ruidos molestos por fiestas", confirmó Soledad Morillo a LA NACION. Hace meses, esta columnista del diario El Universal y Notitarde advirtió sobre los "festines y francachelas" en La Casona.

A las hijas de Chávez las persigue cierta fama de amantes de las fiestas desde hace años, que no ha cedido pese a que la primogénita preside desde mayo la Misión Milagro, un programa social de oftalmología. María Gabriela, la favorita del comandante, no tiene oficio conocido, más allá de sus continuos mensajes a través de las redes sociales. Hace meses protagonizó un incidente al insultar a una chavista que la reconvino. "Tú por lo visto no tienes nada productivo que hacer, sólo chismear y engordar como una cerda", escribió desmedida en Instagram.




"El desorden de Chávez en el manejo de la hacienda-granja-comuna-partido-gobierno-Estado se reflejó también en su vida personal. Nada dejó preparado para su familia. Los dos militares en los que confió para que se hicieran cargo de ella han hecho la vista gorda. Ni casa tienen", describió en su columna el famoso periodista Nelson Bocaranda, quien durante dos años develó los entresijos del cáncer del comandante golpista.

La explicación oficial, ofrecida por el propio Maduro, es diametralmente distinta: "Le ordené al vicepresidente permanecer allí, en La Casona. Fue un mandato que le di, junto a toda la familia del comandante Hugo Chávez, como una forma de protección".

No se conoce ninguna amenaza, ni interna ni externa, contra la familia del comandante, más allá de la violencia salvaje que vive todo el país y que en 2013 se cobró 24.796 vidas.

"Los hijos y familiares de Chávez perdieron todas las prebendas y atributos que tenían cuando Chávez estaba en la presidencia, por lo tanto, no pueden estar en La Casona. El uso de bienes y recursos del Estado, cuando se hace en beneficio personal, es un delito de peculado", dijo a LA NACION Carlos Berrizbeitia, diputado opositor y vocero en la Asamblea Nacional.

"El mensaje es que Maduro comparte el poder con los hijos de Chávez, lo que demuestra su debilidad", añadió buscando una explicación política.







VASTO PRESUPUESTO


Maduro dispone de un abultado presupuesto para sus residencias y despacho. La partida de este año prevé gastar 7.675.674 dólares en alimentos y bebidas para festejos, más de nueve millones en seguridad, 222.000 en prendas de vestir, 119.531 en productos de tocador y más de 26.000 en calzado.

La Casona, para más datos, es patrimonio histórico y cultural. Cada uno de los enseres y bienes de su interior pertenecen al Estado, algunos de ellos regalados por gobiernos amigos.



Morillo avisó hace meses -en un artículo que el gobierno jamás contestó, pese a la polvareda que originó- respecto de los "camiones y camionetas que entran vacíos [a La Casona] y salen cargados. Me alertan sobre que se han vendido piezas y artículos. No me consta nada de eso, espero que no sea así", censuró la columnista


Tomado de lanacion,com



miércoles, 5 de febrero de 2014

Las "infantas" Chávez echan de La casona a Maduro

Maduro no logra desalojar a las hijas de Chávez de la residencia presidencial!!
Se resigna a vivir en la casa reservada al vicepresidente, mientras Rosa Virginia y María Gabriela celebran atronadoras fiestas en La Casona




Nicolás Maduro, aún no ha podido dormir ni una sola noche en la residencia presidencial, La Casona, desde que se alzó con el mando de la República Bolivariana de Venezuela el pasado 14 de abril en unas reñidísimas elecciones. Maduro no ha podido consumar lo que por ley le corresponde: tomar posesión de la noble residencia presidencial, porque La Casona sigue ocupada por las hijas de su antiguo inquilino, el fallecido presidente Hugo Chávez, pese a que este murió el 5 de marzo de 2013 y la Casona ya hace tiempo que debía haber sido preparada para el nuevo jefe de estado y su familia.




Las hijas de Chávez, Rosa Virginia y María Gabriela, también conocidas como «las infantas», se aferran a la residencia como si fuera un legado que les dejó su padre en herencia, y no han mostrado ninguna intención de mudarse para que al fin puedan tomar posesión de la mansión Nicolás Maduro y su mujer Cilia Flores.




Rosa Virginia y María Gabriela han convertido La Casona en un club social para disfrute compartido con sus numerosos amigos. Las fiestas que organizan «las infantas» atruenan la barriada, según cuentan los vecinos de la urbanización La Carlota y Santa Cecilia, donde está ubicada la residencia presidencial. La piscina y la sala privada de cine son dos de las dependencias preferidas para tan frecuentada vida social.





Además, por lo visto, los ágapes les salen muy baratos. Los restaurantes de comida rápida y las agencias de catering ya no aceptan más pedidos de pizzas, hamburguesas y bebidas refrescantes y espirituosas porque, aseguran, los inquilinos de La Casona ya han dejado de pagarles. No es la primera queja relacionada con la agitada vida social de las hijas de Chávez. Las empresas de espectáculos se duelen de que deben regalarles unas treinta entradas cada vez que contratan a un artista internacional. Así, «las infantas» pueden repartir las invitaciones entre sus amigos.




Rosa Virginia es la hija mayor de Chávez y está casada con el actual vicepresidente, Jorge Arreaza. Este matrimonio, que se fraguó a la sombra del desaparecido patriarca, ha conocido varios tropiezos, el más reciente por «veleidades» con terceras personas, que han estado a punto de provocar la ruptura de la pareja.




Pese a las peleas conyugales, Rosa Virginia siguió viviendo en la residencia con sus dos hijos, en tanto que su marido se mudó a Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de la Defensa, mientras duró el bache matrimonial. Al final se reconciliaron, y el vicepresidente pudo regresar a La Casona.


Contra toda separación


La segunda hija, María Gabriela, de quien dicen que era la consentida de Chávez, hizo un intento de cambiar de residencia. Se mudó a la caraqueña urbanización Alta Florida, a una vivienda que le prestó un viejo aliado de su padre. Allí se dedicó a escribir un libro dedicado a la memoria del fallecido presidente. Pero María Gabriela parece que no soportó vivir más en Alta Florida sin el lujo del poder del que disfrutaba en la residencia presidencial. Y a principios de este año regresó a La Casona.




Los venezolanos se preguntan cómo es posible que las hijas de Chávez se aferren con tal tenacidad a la residencia presidencial, mientras Maduro y su mujer siguen viviendo en La Viñeta, una residencia destinada al vicepresidente y a los jefes de Estado de visita en el país.





Construida en 1964 en estilo colonial al este de Caracas, La Casonaforma parte del patrimonio histórico y cultural de Venezuela. Cuenta con ocho salones, una sala de cine privada, seis habitaciones principales y varias para huéspedes, una piscina y amplios jardines enmarcados por una hilera de columnas bordeando la mansión.






viernes, 12 de julio de 2013

Nicolás Maduro y sus alucinaciones... extrañas!

Los secretos y alucinaciones de Nicolás Maduro

* No ha tomado posesión de La Casona, la residencia oficial. En cambio se le ha visto por la noche en el Cuartel de la Montaña, donde está el mausoleo de Chávez
AQUÍ DEBERÍA VIVIR MADURO.... PERO
 

 
RESIDENCIA PRESIDENCIAL LA CASONA- CARACAS



EN CAMBIO, MADURO VIVE AQUÍ... 
SERÁ  BUSCANDO EL FANTASMA DEL "PAJARITO" ??


CUARTEL DE LA MONTAÑA

Los vecinos de la urbanización caraqueña La Carlota no han visto al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y ni a su familia tomar posesión de la residencia oficial La Casona desde la investidura el pasado 19 de abril. Tampoco lo han visto frecuentar La Viñeta, una residencia destinada a los jefes de Estado extranjeros, donde está alojada su mujer y primera dama, Cilia Flores.



 
 RESIDENCIA PRESIDENCIAL LA VIÑETA

Sin embargo, los vecinos del barrio popular 23 de Enero ven con mucha frecuencia por la noche cómo entra la limusina o caravana presidencial en el Cuartel de la Montaña. Allí se encuentra el mausoleo de Hugo Chávez, al que Nicolás Maduro llama «jefe supremo» por haberlo designado su heredero antes de morir de cáncer el pasado 5 de marzo; luego transfigurado en un pajarito que, según el actual presidente, lo bendice

  

Muchas veces pernocta en la suite japonesa del Palacio de Miraflores, siempre bajo la mirada y sombra de su tutor, pues hay un cañón en el mausoleo que apunta directamente a la sede del gobierno. Maduro se ha tomado muy en serio su papel del herederode Chávez, cuyo recuerdo, a dos meses de su muerte, se va diluyendo de la memoria
colectiva.


Maduro es de los pocos que afirma que nunca ha pretendido ser el máximo mandatario. Eso lo dijo cuando fue proclamado presidente el pasado 14 de abril, por un 1,49 punto de ventaja, antes de ser impugnado por su rival, el opositor Henrique Capriles. Quizás por esa razón no ha tomado posesión de La Casona, la residencia que han ocupado todos los presidentes de Venezuela.






Un grupo de vecinos explicó a ABC que La Casona sigue habitada por la familia de Chávez, es decir, por el hijo, las hijas, los yernos, los nietos..., lo que representa una usurpación, puesto que el uso de la residencia le corresponde al presidente de turno.




   
RESIDENCIA PRESIDENCIAL LA CASONA- CARACAS




El amor de su vida
Maduro ha asegurado, por otro lado, que Cilia Flores es el amor de su vida. Incluso hay fotos donde aparece el presidente besando a su mujer en público durante la campaña electoral, cuando afirmaba que a él sí le gustan las mujeres, frente a la soltería de Capriles.



                                       

Su altura de 1,90 y su físico le han hecho granjearse la fama de galán. Se cuenta que durante sus seis años como canciller tuvo varias amantes, que luego se vieron beneficiadas con cargos en embajadas y consulados de Venezuela en el exterior.

  


Se dice también que su relación con Cilia, diez años mayor que él, es de «conveniencia». Ya estaban separados después de vivir juntos durante veinte años bajo la sombra de Hugo Chávez, cuando ella lo defendió tras liderar el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Pero la campaña presidencial del pasado abril los volvió a unir, según la prensa rosa.Abogada y exprocuradora general, Cilia Flores ejerce una gran influencia en el gobierno de Nicolás Maduro.


 Nicolás Maduro junto a su hijo y Cilia Flores | Captura VTV  Nicolás Maduro junto a su hijo y Cilia Flores