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lunes, 4 de julio de 2016

Burguesía venezolana 'exilia' su dinero a España

Los 'bolichicos', jóvenes empresarios que recibieron contratos de Chávez por 1.200 millones, entran en el mercado inmobiliario español

Los bolichicos se consolidan en España. Así bautizaron en Venezuela a un grupo de jóvenes empresarios venezolanos que consiguió amasar una fortuna en el país bolivariano en apenas tres años -entre 2009 y 2011- y fueron denunciados en Estados Unidos por presuntos delitos de asociación ilícita, corrupción en el extranjero y fraude en transferencias, aunque un tribunal de Nueva York desestimó las acusaciones.


lunes, 23 de marzo de 2015

Victor Vargas revolucionario suegro de Alfonso de Borbón


La revolución del suegro banquero de Luis Alfonso de Borbón

*Vargas apoya con su fortuna al presidente de   Venezuela, Nicolás Maduro
*Ha tenido un hijo con una joven diseñadora de joyas, sin estar casado
*Ha comprado por 140 millones de euros un grupo de comunicación antichavista

Mega fiesta de la boda de Luis Alfonso y Margarita


Cuando el famoso banquero Víctor Vargas (61 años) visitó la Cadena Capriles en abril pasado, quedó impresionado. Su redacción en Caracas, una de las más modernas de América Latina, integra tres periódicos, varias revistas y sus ediciones digitales. Lo nunca visto para unos ojos neófitos en el mercado de los medios, acostumbrados a los grandes placeres de la beautiful.



Periodismo puro que nunca había interesado al suegro de Luis Alfonso de Borbón, al que sólo le gustaba hasta la fecha aparecer en el cuché o en las publicaciones especializadas en polo, su gran pasión al margen del dinero.Sin embargo, las cosas han cambiado. Por algo Vargas se mutó el nombre antes de ingresar en la élite de la sangre azul, de la mano del duque de Anjou, también bisnieto del dictador Franco. De un plumazo, pasó de ser Víctor Vargas a Víctor José de Vargas e Irausquin. (!!!!)


Los espectaculares escenarios de la boda de Luis Alfonso de Borbón
Vista general de la residencia de los Vargas Santaella en cuyo jardín se instaló la carpa que en la que se celebró el banquete nupcial


Razones tenía para ese arranque snob. Luis Alfonso de Borbón (39 años), pretendiente legitimista al trono de Francia, necesitaba un padre a la altura de su título y no sólo un suegro rico. Algo que incrementó la ambición de don Víctor, en la actualidad banquero de Maduro a tenor de sus últimos movimientos. Una ambición que se extrapola también al terreno sentimental.

Separado pero no divorciado de Leonor Santaella, madre de Margarita y María Victoria, sus únicas hijas,Víctor Vargas tuvo un niño el pasado verano con la diseñadora de joyas e ingeniera María Beatriz Hernández. Una treintañera con la que convive desde que su matrimonio hiciera aguas.

A pesar del nacimiento de su delfín, aspirante también a heredar una fortuna de 1.200 millones a repartir ahora entre tres, el magnate, cuyos contactos se los debe a la familia de su ex, tiene una relación estrecha con Luis Alfonso. Es más, trabajan juntos, ya que el duque de Anjou es director suplente del banco de su suegro.


La iglesia de San Estanislao de Cracovia bellamante iluminada en el anochecer de la República Dominicana


Cuando se casó con Margarita de Vargas en 2004, el joven ya llevaba 15 años huérfano de padre; de hecho, este jueves es el 25 aniversario de la muerte del duque de Cádiz en un accidente de esquí en Colorado (EEUU). Por eso, Luis Alfonso se abrazó a los Vargas con fuerza al casarse con Margarita. La pérdida de su padre se sumaba a la de su hermano Fran, muerto en otro accidente de tráfico hace 30 años.

Víctor Vargas, por su parte, que también conocía de cerca la desgracia debido a la muerte de su único hijo varón por una infección a los 18 años, se unió mucho a su yerno, hasta entonces un joven solitario, criado por su abuela, Emmanuela Dampierre, ante una madre ausente, Carmen Martínez-Bordiú, que ya había rehecho su vida con distintos hombres.

Una gran carpa transparente cubrió también el lugar donde se celebró la ceremonia religiosa


Víctor de Vargas, en un ascenso sin freno a la cúspide chavista, ha rejuvenecido y eso se palpa en sus nuevas transacciones. Además, tiene en su yerno a su máximo ayudante y confidente. Tras su reciente paternidad, Vargas ha adquirido por 140 millones de dólares la Cadena Capriles a través de una empresa de gestión de capitales familiares en conflicto. La operación se llevó a cabo en la isla de Curaçao a través de testaferros. Una ley chavista impide a los bancos participar en los medios, pero fue la alta jerarquía del chavismo la que le pidió que se hiciera con los diarios más importantes: Últimas Noticias y El Mundo.



Tras varios meses de burocracia, los nuevos dueños aterrizaron en la Cadena Capriles, que no tiene nada que ver con el líder opositor. Sus periodistas supieron que todo cambiaría cuando vieron cómo la diputada chavista Desirée Santos se incorporaba al mando. Todo ello sin Vargas, que se hizo representar por sus abogados. No estaba, pero movía los hilos al ritmo que se marcaba desde el Palacio de Miraflores: Vargas, dueño del Banco Occidental de Descuento (BOD) «le pidió al director de Cadena Capriles, Omar Lugo, que se portara bien con el gobierno», señala a LOC una fuente solvente.

PROPAGANDA POLÍTICA



Días más tarde, Maduro apareció enfurecido en televisión cargando contra El Mundo por una portada que no le gustó, ordenando su boicoteo y enfatizando la «perfidia» de sus nuevos dueños. «Vargas se asustó porque Maduro no le atendía el teléfono y mandó a botar a Lugo», desvela la misma fuente. El chavismo ha acelerado la búsqueda de la hegemonía comunicacional, asfixiando a los pocos medios independientes y comprando la única televisión crítica, además de la Cadena Capriles. Quiere silenciar al opositor Henrique Capriles.

Vargas, dueño del BOD, demostró con su reacción que es un camaleón de los negocios capaz de mutarse en rojo cuando opera en Venezuela, en azul en la Europa de las fiestas Reales y en blanco, el color de su equipo de polo Las Lechuzas de Caracas, en EEUU. «La gente dice que tengo un Ferrari, un avión y un yate. Pero no es verdad. Tengo tres aviones, dos yates, seis casas... ¡He sido rico toda mi vida!», aseguró en una entrevista el Wall Street Journal. No mentía.

Por eso ostenta sus riquezas, entre las que incluye una famosa mansión en Palm Beach de 70 millones, el avión ejecutivo más caro del mundo, el Gulftstream G550, otra finca en Venezuela a la que accede en helicóptero, un penthouse en Caracas, otro apartamento de lujo en Nueva York, su magnífica cuadra para practicar polo en Sotogrande... Pero frente a estos delirios de grandeza se interpone la memoria colectiva.

Sus compañeros de estudios en la universidad le recuerdan como un joven ambicioso de una familia de la clase acomodada caraqueña (su padre médico, su madre jueza de la Corte Suprema). Fue su primera mujer, Carmen Leonor Santaella, alias Nonón, quien le abrió las puertas. «Tenía un Alfa Romeo que le había regalado ella. Su comportamiento ya le delataba en aquellos tiempos».


El resto de su historia es muy conocida: se casó con Leonor, desembarcó como un marine en los negocios, creció económicamente hasta que se divorció de la mujer que le hizo rico, bendijo el matrimonio de su hija con la Realeza española con una megafiesta que todavía se recuerda en Santo Domingo y se unió con una joven a la que dobla la edad.



Hace poco se ha conocido en Caracas que el divorcio concedido este año a Vargas ha sido anulado por el Supremo. De esta forma se abriría un nuevo laberinto jurídico del que se puede beneficiar Santaella. Escándalos que no desentonan en Europa. Desde la boda Borbón y Vargas, con las bachatas de Juan Luis Guerra como música de fondo, el suegro exhibió su poder: funcionarios chavistas junto al líder de la oposición entonces, Manuel Rosales, hoy exiliado en Perú.

En paralelo, mucho dinero, que se ha afianzado tras permitir el gobierno la fusión de sus dos bancos: BOD y Corp Banca. Algo que llevaba intentando desde hacía cinco años, pero que el propio Chávez había paralizado. Hoy, tras intervenir en la compra de la Cadena, la unión bancaria se ha acelerado de forma vertiginosa.



La Venezuela millonaria sabe que Chávez y Vargas también tuvieron desencuentros, pese al firme apoyo que el banquero proporcionó al líder durante la huelga petrolera de 2002, un jaque que le acercó al abismo. Vargas comenzó a moverse como pez en el agua entre los chavistas. Y es que a los bancos privados venezolanos que mantienen buenas relaciones con el Gobierno les va muy bien.



Vargas acrecentó su fortuna como intermediario en la compra y reventa de bonos de la deuda argentina eintentó adquirir el Banco de Venezuela, perteneciente al grupo español Santander, pero el comandante quiso que lo controlara el Estado.

Victor Vargas saluda a Carmen Martínez, madre de Luis Alfonso en Puerto Banús

A la muerte de Chávez, la búsqueda de la hegemonía comunicacional de Maduro ha devuelto a Vargas a la primera línea. El magnate, que hace cuatro años aseguraba no tener inquietudes políticas («no soy político, soy banquero», decía), ha tenido que bailar con la más fea para no frenar su ascenso. Mientras otros empresarios huyen de Venezuela, él se queda. Porque a este lado del Atlántico ya está su hijo Luis Alfonso.


Tomado de ElMundo.Es







martes, 15 de abril de 2014

Un Borbón y un ‘boliburgués’ en la corte de Maduro

Un Borbón y un ‘boliburgués’ en la corte de Nicolás Maduro

Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco y Alfonso XIII y sobrino del Rey Juan Carlos, está en el centro de una nueva aristocracia: la bolivariana. Es el yerno de Víctor Vargas, dueño del Banco Occidental de Descuento, el banquero que acrecienta su fortuna con sus negocios con el gobierno venezolano.



Suele ser bastante habitual ver a Luis Alfonso de Borbón atravesar los pasillos de la T1. El vuelo proveniente de Caracas que aterriza los sábados en el aeropuerto madrileño viene casi siempre lleno. Él sale rápido y sin equipaje, apenas lleva un bolso de mano; se pierde, a paso veloz, entre los pasillos de la terminal, apenas visible entre la multitud y camuflado con unos vaqueros y un simple jersey. El duque de Anjou, bisnieto de Franco y Alfonso XIII, sobrino del Rey Juan Carlos y pretendiente legitimista al trono de Francia vive así: a caballo entre Madrid –allí vive su esposaMargarita Vargas con sus hijos- y la capital venezolana, la segunda ciudad más violenta del mundo después de San Pedro de Sula (Honduras) y en la que trabaja junto a su suegro, Víctor Vargas, dueño del BOD (Banco Occidental de Descuento), una entidad financiera que se fortalece en el círculo de negocios con el gobierno Bolivariano. La relación de Vargas con el chavismo,valga decir, se torna cada vez menos fría, a juzgar por la reciente compra de La Cadena Capriles.

La operación en sí misma es elocuente: lo que se compra y cómo se compra habla de la posición actual de Vargas. La ley venezolana prohíbe a los bancos la adquisición de un medio de comunicación. Así que esta se ha hecho a través de un préstamo del BOD a un fondo internacional con sede en Estados Unidos para hacerse finalmente con la Cadena Capriles, grupo editorial que conservaba todavía una relativa independencia informativa en un país minado por la prensa oficial, la autocensura y la persecución gubernamental contra la libertad de información. Tras la operación en la que Vargas ha conseguido hacerse con el grupo, sus dos principales cabeceras –Últimas noticias y El mundo- experimentan una transformación editorial acaso demasiado complaciente –más de 60 periodistas de la plantilla han criticado el hecho- en un país en el que las libertades civiles se vuelven inexistentes, la inflación galopa y la escasez azota a la población mientras una pequeña burguesía –boli burgueses les llaman- se consolida alrededor de los herederos del chavismo.




En el equipo financiero de Víctor Vargas, Luis Alfonso de Borbón, su yerno, aportó la prestancia de la Flor de Lis a una fortuna que ya era considerable. De Banif y BNP-Paribas, pasó a ser elresponsable de Relaciones Internacionales del BOD, cargo que ocupa tras su boda con Margarita Vargas, nueve años menor que él y heredera de la fortuna de Vargas. Alto y dueño de un cuerpo de armario que machaca con larguísimas sesiones de ejercicio, el bisnieto de Alfonso XIII vivió el divorcio de sus padres a los seis años; a los 10 perdió a su hermano mayor Francisco en un accidente de tráfico y a los 15 quedó huérfano de padre; de ahí que algunos periodistas se hayan hecho eco de una versión tan empalagosa como relativa según la cualLuis Alfonso de Borbón ha encontrado en el banquero venezolano a un padre, de la misma forma en que este habría visto en su yerno al primogénito perdido –el único hijo varón de Vargas murió a los 18 años-. Existen, sin embargo, otras versiones al respecto.

Mientras algunos ven en Luis Alfonso de Borbón una figura cercana e importante en el equipo del BOD y el entorno de Vargas, otras fuentes aseguran que se trata de una relación cordial, no decisiva. Vargas ni necesita ni acepta consejeros ni apoyos. Él hace lo que quiere. “Yo he presenciado esa relación entre Vargas y el Borbón y puedo dar fe de que Vargas controla todo y lo trata como un empleado más. Si hace algunas transacciones estoy segurísima que son a plena vista de su suegro”, dice una fuente cercana al mundo financiero quien asegura que el duque de Anjou es, en todo caso, una pieza dócil comparado con su otro yerno: Francisco D’Agostino, esposo de la hija mayor de Vargas y accionista de Derwick, una empresa venezolana de ingeniería especializada en la construcción de plantas de generación de electricidad que cuenta con una oficina en España desde 2010. “Sé que Vargas tiene serias diferencias con su yerno”.




El motivo de los desencuentros comienza con una querella en Miami en la que, según un exempleado de la empresa Derwick, señaló una operación de lavado de dinero que involucraba a Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo, acaso un magnate socialista que se ha hecho con una amplia cartera de empresas –que producen para el gobierno- y detenta un oscuro poder como presidente de la Asamblea Nacional, desde cuya silla ordena apalear a los diputados opositores, así lo hizo en 2013.

Según aquella demanda, Diosdado Cabello recibió 50 millones de dólares "en sobornos" a cambio de "un contrato público que los funcionarios sabían que permitiría a los demandados sobrefacturar". Esos pagos ilegales tenían por objeto "facilitar el lavado de dinero y la sobrefacturación" por parte de los demandados: la empresa derwick y sus propietarios: Leopoldo Alejandro Betancourt-López, Pedro Trebbau-López y Francisco D'Agostino Casado. Este ha sido un juicio polémico en el que han intervenido –no sin insultos ni desavenecias- el banquero Juan Carlos Escotet, presidente de Banesco –entidad que controla el Banco Etchevarría y se ha hecho con el control de Novagalicia-, y Óscar García Mendoza, titular del Banco Venezolano de Crédito (BVC).

Víctor Vargas, un hombre ambicioso y con un sentido de la mímesis muy potente, no tiene relaciones del todo fluidas con el chavismo, a su manera atomizado en distintos islotes en los que cada quien intenta. Ha ido trabajándolas de a poco. En el año 2002, Víctor Vargas ofreció su apoyo a un entonces vivo Hugo Chávez, quien afrontaba una huelga petrolera con la que el chavismo aceleró su viraje hacia el autoritarismo. Chávez sin embargo no veía con muy buenos ojos a Vargas, que intentó entonces adquirir el Banco de Venezuela, en aquel entonces perteneciente al grupo Santander y que Hugo Chávez quería controlar como un banco del Estado –cosa que finalmente hizo-. ¿De dónde sale entonces este acercamiento reciente con la Revolución Bolivariana?




“Para entender el reciente acercamiento de Vargas con el gobierno, la clave está en el pacto logrado para comprar la Cadena Capriles a través de una triangulación financiera a cambio de la fusión del BOD con Corpbanca”, explica una fuente, refiriéndose al proceso por el cual la entidad financiera chilena entró finalmente en la cartera de Vargas, una operación que el organismo regulador de la banca en Venezuela había retrasado y que solo en 2014 se hizo efectiva. “Sin embargo, Vargas no era un banquero favorito de Chávez sino. Sus vinculaciones con José Vicente Rangel –periodista y mano derecha de Hugo Chávez en cargos claves: vicepresidente, ministro de relaciones exteriores y ministro de la Defensa- le permitieron navegar sobre aguas turbulentas. De hecho, cuando fue presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela fue mucho el lobby que tuvo que hacer Vargas”, comenta una fuente que prefiere, también, mantenerse en el anonimato.

Mientras Venezuela vive uno de sus momentos políticos más dramáticos –desde febrero el país vive protestas ciudadanas brutalmente reprimidas por el gobierno, con 40 muertos casi como centenares de heridos, torturados y desaparecidos, además de una inflación del 56%-, una nueva burguesía fortalece sus vinculaciones y negocios con los delfines y herederos del chavismo, sin duda una corte revolucionaria en la que el banquero Víctor Vargas se abre paso junto a Luis Alfonso de Borbón. El asunto es un ganar-ganar: Vargas agrega a las tarjetas de visita de su banco lustrosos apellidos reales, mientras su yerno mantiene vivas sus pretensiones dinásticas con los millones de la familia política.