jueves, 25 de diciembre de 2014

Navidad 2014 en el mundo

Navidad 2014
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“Así he vivido en Cuba 54 años"

Esto es lo que cuenta una mujer cubana de 54 años
PARA EL MUNDO...... QUE ABRAN LOS OJOS !!...... EL COMUNISMO ES EL CUENTO DEL NUNCA ACABAR..............

Contar todo lo ocurrido en Cuba en el último medio siglo parece fácil y rápido, pero no lo es. Muchas personas han dejado en esos años buena parte de su vida, su tiempo y sus esperanzas. Julia Echeverría, cubana de 74 años residente en el municipio de Marianao, en La Habana, es una de ellas, una de aquellas niñas que, en su época, creyó en el proceso revolucionario que sacudió a Cuba en plena dictadura de Fulgencio Batista. Lo que sigue es su historia.

Años 50

Julia fue la más pequeña y única chica de cuatro hermanos. En casa trabajaban su padre y sus tres hermanos, los chicos como botones o luncheros en clubes privados adonde iba la gente con dinero, y el progenitor de patrón de barco. Navegaba a cubanos ricos y a norteamericanos. “Viajaba a Miami, a Cayo Hueso y a otros destinos no muy lejos de La Habana”, recuerda ella.


Según Julia, entonces una muchacha de 16 años, a finales de 1956, cuando Fidel Castro llegó desde México a bordo del Granma para iniciar la lucha armada contra la dictadura en la Sierra Maestra, no se hablaba en contra de los estadounidenses: “Era una relación normal.Los que podían iban y volaban a EEUU, incluso a pasar el día. Por negocios sobre todo. También venían muchos americanos a La Habana. Y barcos llenos de marines para vacilar. La Habana entonces tenía muchos prostíbulos. En esos años, mi papá trabajaba para un cliente americano, Mr. Bronson. Fue patrón de su yate mucho tiempo”.

En su casa nunca faltó el dinero. El desayuno, la comida, la cena, los medicamentos estaban asegurados. “Con lo que sobraba se compraba ropa, zapatos y otras cosas. Nunca tuve tres pares de zapatos ni 10 vestidos, pero nunca me faltó una prenda que vestir”, asegura.

A mediados de 1958, con 18 años, la joven Julia se hizo novia de Antonio Alonso, un médico responsable de material sanitario que apoyaba clandestinamente a los rebeldes de Sierra de los Órganos, en Pinar del Río, en la zona occidental de la isla. Ella empezó a colaborar también. “Llevábamos matas de coco sembradas en tanques en la parte trasera de los autos, y dentro de la tierra, envueltos en bolsas de plástico, iban las armas, medicamentos, bisturíes, mensajes…”, relata. “Otras veces él me preparaba el material para transportar y lo ocultábamos dentro de una barriga de embarazada postiza. Cuando la policía nos detenía, yo bajaba del automóvil, y al verme encinta, nos dejaban ir, no nos registraban”.

Casi se acababa el año cuando Julia y Antonio se casaron en La Habana.


1959-1960


Semanas después, en enero de 1959, la Revolución liderada por Castro, Guevara y Cienfuegos triunfó tras la huida de Batista. Al igual que muchos cubanos, Julia se puso muy contenta cuando los barbudos bajaron de la sierra. Esperaba que acabaran con las torturas y la persecución de los jóvenes y que el país comenzara a salir a flote.

Entonces, en 1960, Castro intervino las principales compañías norteamericanas en la isla sin indemnización. La Casa Blanca reaccionó estableciendo un embargo total sobre el comercio con Cuba.

“De 1960 a 1962 empezó una etapa de miseria“, comenta Julia. “Fidel decía que Cuba estaba bloqueada y que había escasez. La gente protestaba en voz baja cuando no había una cosa o la otra, pero la justificación siempre era que EEUU no permitía pasar mercancía y que comprarla en otros países, más lejos, resultaba muy caro. Mucha gente creyó en eso. Yo también”.

1960

El 3 de enero de 1961, EEUU rompió relaciones con Cuba. Entre el 17 y el 19 abril de ese año se produjo el intento de invasión de Bahía de Cochinos. Castro proclamó entonces el carácter socialista de la Revolución, y la política del país tomó un giro inesperado, cada vez más próximo a la URSS. Antonio, el esposo de Julia, recelaba. Y en noviembre de ese año decidió escapar de Cuba en una lancha. Dejó atrás a Julia, la Revolución por la que había luchado y algo más…


“En ese momento yo estaba embarazada. Él pensaba que el comunismo duraría solo un par de meses y se fue a EEUU a esperar a que todo pasara, su intención siempre fue volver. Pero el comunismo o lo que sea que tenemos en Cuba, jamás acabó”, se lamenta Julia más de cinco décadas después.

Primer año de la revolución. Su esposo, huiría a Miami dejándola embarazada de una niña.

Tuvo a su hija sola. En ese tiempo no existían comunicaciones entre la isla y EEUU. Los que tenían contacto con la familia emigrada eranvetados y marginados socialmente. La hija de Julia creció sin papá; ella misma nunca más volvió a hablar con Antonio.

El año de 1962 fue caótico en las relaciones entre ambos países. Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos, Kennedy endureció el embargo y, en octubre, estalló la crisis de los misiles. Las cosas no estaban mucho mejor un par de años después, en 1964, cuando Julia empezó a trabajar como taquillera en un cine del oeste de La Habana. En poco tiempo fue ascendida a administradora por su capacidad y habilidades. “Los salarios eran muy bajos, pero no pasaba necesidad porque éramos muchos en casa, todos trabajábamos. Aunque se tuviese dinero no se podía comprar nada porque no había. Por todo culpaban al bloqueo”, rememora de aquellos años.

Lo que más la marcó desde los primeros años de la Revolución, fue “la desigualdad. Estaban los que podían ir a todas partes, los hijos de Fidel, Raúl y otros, que entraban a todas partes y no pagaban, y los demás. Y uno no podía hacer nada frente a ello; si te quejabas, te apartaban. Te podían sacar del trabajo y no tenías dónde reclamar.Había que decir sí a todo para tener tranquila tu casa y tu vida. Eso se ha mantenido hasta ahora. O hablas bien de Fidel o te callas”.

En 1965 comenzaron el llamado éxodo de Camarioca y los posteriores Vuelos de la Libertad: más de 100.000 personas emigraron de la isla hacia EEUU en un corto periodo. En 1966, además, Washington aprobó la Ley de Ajuste Cubano, que facilitaba el asilo. “El Gobierno empezó a entrar a las casas y se apropiaba de cuanto encontraban. Lo justificaban diciendo que la gente se había ido del país y dejado las pertenencias abandonadas. Fue un gran robo. Ahí comencé a asustarme”, confiesa.

No fue la única ocasión. En 1968 el régimen lanzó la llamadaOfensiva Revolucionaria. Castro expropió absolutamente todos los negocios privados en Cuba, desde hoteles, empresas y restaurantes hasta la máquina de cortar el césped de un vecino jardinero de Julia. “Se hicieron muchas cosas feas con la Ofensiva Revolucionaria. Que te quiten todo después de una vida trabajando duro y te veas obligado a empezar de cero sin siquiera tener el derecho de quejarte… Fue muy duro para mucha gente”.

1970

Siguió la década de los 70, la más traumática para Julia y su hija adolescente. Una época oscura. Desaparecieron todas las libertades y se impuso un férreo control informativo e ideológico. “Prohibieron la música en inglés. Todo lo que olía a EEUU lo censuraban; incluso prohibieron a Julio Iglesias, un cantante español que me gustaba mucho; decían que sus canciones hablaban contra lo que se estaba viviendo en Cuba”, subraya la protagonista.


Algunas formas de vestir, llevar el cabello largo, la homosexualidad o la religión se consideraban ”diversionismo ideológico”. Julia cuenta que tener un crucifijo en casa era un problema. Se vio obligada a enterrar su fe para conservar su trabajo. Muchas iglesias fueron destruidas en esa época.

En 1974 funcionarios de EEUU comenzaron a viajar a la isla y en 1977 el Gobierno de Jimmy Carter aprobó la apertura de las Secciones de Intereses en La Habana y Washington para resolver asuntos bilaterales. Julia, entretanto, seguía trabajando en cines. Ya no era responsable de uno, sino de varios, en diferentes municipios.

En baja voz, como hacen los cubanos cuando cuentan historias o anécdotas con contenido subversivo, narra un encuentro con una hija de Raúl Castro: “Un día llegó Débora, la mayor, con 40 camilitos [así le dicen a los alumnos de la escuela militar Camilo Cienfuegos]. Querían ver la película que proyectábamos ese día: El llamado de la selva. Llegaron dos autobuses con los camilitos y los escoltas. Querían entrar sin pagar y pasar por delante de la fila de niños que esperaban. Les dije que no, que debían hacer la cola y pagar como todos. Minutos después recibí una llamada de mi jefe y me dijo que debía dejarles pasar sin cobrarles, y eso tuve que hacer. Pero, junto con ellos, también entré a todos los niños del pueblo, no les cobré y les repartí caramelos”.

Fue un tiempo de fuerte penetración soviética. Casi toda la programación televisiva estaba ocupada con espacios soviéticos, las bibliotecas se llenaron de libros soviéticos traducidos al español y comenzaba a ser importante aprender ruso. “Los soviéticos venían a lo mismo que los marines americanos, como turistas a buscar mujeres. Las tiendas comenzaban a tener un poco más de cosas, especialmente comida. Recuerdo las latas de conservas soviéticas. A la gente les encantaba. Se podía ver cierta mejoría en la alimentación, y pensaba que eso iba a ir incrementando. Se nos hacía creer siempre que estábamos a punto de una guerra con EEUU”.

1980

Con bastantes limitaciones, la hija de Julia pudo estudiar. Casi no tenía ropa ni zapatos para ir a la universidad. Había muy poco dinero y los artículos en la tienda eran excesivamente caros. “Yo tenía 10 pantalones para trabajar, cogí cinco y los arreglé a la talla de mi hija para que pudiera ir a estudiar”, explica la orgullosa madre. “Con una tela le confeccionaba camisetas. Mi hija soñaba con tener un pitusa [unos pantalones vaqueros], como joven que era. Le prometí que el día que se graduara y me trajera a casa su diploma tendría su pitusa”.


En 1980, unos 130.000 cubanos salieron por el puerto del Marielhacia EEUU. Un año después, en 1981, Ronald Reagan endureció su política contra Cuba. Fue el mismo año en que la hija de Julia se graduó en la Universidad de La Habana, y la promesa fue cumplida. Los ahorros de varios años fueron destinados a un pantalón vaquero, una blusa y unos zapatos nuevos.

Una vez graduada, entró a trabajar en la marina de guerra. Julia, por su parte, siguió en los cines hasta 1988. Las cosas no cambiaban. “Por la televisión siempre se hablaba mal de Reagan. Decían que exhortaba a los cubanos a irse a EEUU. Cuba se quedó sin maestros y médicos porque todos emigraban. La política con él no mejoró”.

1990

Meses después de la caída del Muro de Berlín, en 1990, el régimen declaró que Cuba entraba en un periodo especial. Suponía introducir medidas extraordinarias que imponían restricciones al consumo. “Comenzó una fuerte preocupación porque ellos [los soviéticos] nos habían ayudado a sobrevivir, que nosotros no vivíamos, sobrevivíamos. Al caer el bloque socialista, Cuba completa se puso mal. Se empezó a pensar que podía volver la época de los años 20 o 30, con comidas colectivas por cuadras. Fue malo, malo, malo, la gente tuvo que inventar para vivir. En mi casa hubo un tiempo terrible donde nada más había frijoles colorados para comer. Hubo que hacer trabajos clandestinos, si no nos moríamos. A escondidas alquilábamos la mitad de la casa a extranjeros y cobrábamos 25 dólares por noche”.


Con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, en 1999, mejoró la situación energética. “El poco transporte que había no se podía mover porque no había petróleo”, recuerda Julia. Pero aun así ella y los suyos siguieron en la escasez, “tratando de salir del hueco”.

De sus ojos salen lágrimas cuando cuenta que todos los años se la pasaba esperando ”que todo mejorara y que todo cambiara”. Así, sucesivamente, cada año en esta larga historia sería el final de todo sufrimiento y necesidad.


2014


Y entonces, el pasado miércoles, Barack Obama y Raúl Castro anunciaron que EEUU y Cuba van a restablecer relaciones diplomáticas. “Las medidas que ha dicho Obama [entre otras que se van a suavizar las restricciones para viajar y transferir dinero] me parecen bien”, tercia Julia, “pero no sé qué va a pasar. Ahora que no se puede culpar a EEUU, habrá que ver qué justificación buscan si las cosas no mejoran. Mi opinión es que todo seguirá igual. Al que está arriba no le hacen falta estas medidas y el que está abajo va a seguir abajo. Puede que alguien tenga oportunidad de subir un poquito, pero no creo que vaya a haber un cambio tan brusco como para que todos los cubanos puedan desayunar, almorzar y comer, como antes de la Revolución”.

Preguntada por qué no se fue de Cuba, contesta: “Eso no estaba en los planes de mi familia. Yo sabía que a mi padre, a mi madre no los iba a ver más, y estábamos muy unidos”. Cuando se le inquiere si volvería a luchar por la Revolución es tajante: “Después de la experiencia vivida, ni pensarlo. La Revolución no fue como pensé. Ni yo ni nadie. El que diga que sí es un mentiroso. Pensábamos que eran los mejores, que iban a salvarnos”.










miércoles, 24 de diciembre de 2014

Felíz Navidad 2014!

Merry Christmas for every one!


Informe psiquiátrico de la Cia sobre Fidel

El curioso informe psiquiátrico que la CIA hizo de Fidel Castro

Un líder neurótico, narcisista y cuya única prioridad es «mantenerse en el poder». Así es como definía un equipo de psiquiatras de la CIA hace 53 años a Fidel Castro en un curioso informe que este martes ha sacado a relucir el diario «Clarín». Y es que, a pesar de que fue elaborado en 1961, muestra de forma clara las tensiones que existían entonces entre el bloque capitalista y comunista –unas tiranteces que, según explicó la pasada semana el presidente norteamericano Barack Obama, serán poco a poco sustituidas por un acercamiento de posturas y una eliminación paulatina del embargo.

La Agencia Central de Inteligencia elaboró este informe en octubre de 1961. Apenas dos veranos después de que finalizara la revolución en la región y seis meses después de que las tropas exiliadas cubanas trataran (sin éxito) de invadir con la ayuda de Estados Unidos y de John F. Kennedy la Bahía de Cochinos. A su vez, está fechado únicamente diez meses antes de que se iniciara la crisis de los misiles de Cuba.

En el documento (que tiene una extensión de aproximadamente tres caras de folio), la CIA explica en primer lugar que Fidel Castro no está en ningún caso loco, aunque cuenta con una personalidad inestable vulnerable a la presión psicológica. Destaca también que adora sentirse adulado por las masas, cuenta con grandes ansias depermanecer en el poder y necesita enfrentarse a un adversario para entender que su existencia es perfecta.


Neurótico

La CIA hace hincapié además en que Castro es inestable y necesita los halagos de sus congéneres para sentirse pleno: «Excepcionales elementos neuróticos de su personalidad son el hambre de poder y su necesidad de reconocimiento y adulación por las masas: es incapaz de obtener completa satisfacción de cualquier otra fuente». Algo así le sucedía con el Che Guevara, de quien el estudio afirma que era totalmente dependiente: «Su estabilidad emocional sufriría si el Che no mantuviera una actitud firme y positiva hacia él», destaca el texto.

En este sentido, el informe también señala que, si el líder fuese odiado por aquellos a quienes pide aprobación, «el resultado sería un desorden en su personalidad, su ineficacia política e, incluso, una enfermedad emocional clínica como la depresión». A su vez, el equipo psicológico afirmaba que cualquier crítica lo vuelve inestable y hace que pierda el contacto con la realidad.


Egoísta y con miedo a la pasividad


Entre los rasgos que más definen la personalidad de Castro, el equipo señala que uno de los más claros es su absoluto egoísmo(característica que llegan a considerar como su «Talón de Aquiles». «Narcisista al extremo, en la victoria debe controlarlo todo, sin delegar autoridad. Cuando se enfrenta a la derrota, su primera preocupación es retirarse para reagrupar sus recursos», completa el texto.

A su vez, los expertos también consideraban por entonces que Castro contaba un miedo atroz a las desgracias que le pudieran suceder debido a su pasividad (entre ellas, perder el poder por no haber sabido reconocer a tiempo los peligros que le atacaban). Esta característica se relaciona con su necesidad psicológica de encontrarse siempre en la cima, controlando a la sociedad y velando por ella como si estuviera formada por menores de edad.

En este sentido, los psiquiatras de la Agencia Estatal de Inteligencia también entendían que, «pese a depender de las masas para su sostén (…) no confía en ellas lo suficiente como para llamar a elecciones Su prioridad es mantenerse en el poder. Él probablemente destruiría a ambos, a sí mismo y al pueblo cubano, para preservar este estatus». Con todo, el documento destacaba también la gran capacidad intelectual de Fidel Castro y sus dotes como «líder revolucionario y agitador»-.

Tomado de abc.es


Ha muerto una Reina y ha nacido un Príncipe

Fallece la reina Fabiola de Bélgica a los 86 años

La viuda del rey Balduino ocupó el trono de 1951 a 1993.

Fabiola de Mora y Aragón, la reina de los belgas durante más de treinta años por su matrimonio con Balduino I, falleció hoy en Bruselas a los 86 años, informó el Palacio Real en un comunicado.

Los reyes Felipe y Matilde y "los miembros de la familia real han anunciado con gran tristeza la muerte de la reina Fabiola, que ha acontecido esta tarde en el palacio de Stuyvenberg", señala el comunicado.




Fabiola, nacida en Madrid el 11 de junio de 1928, pasó sus últimos años de vida en Stuyvenberg, el llamado "palacio de las viudas", a las afueras de Bruselas, junto a varias damas de compañía.

Hija de Gonzalo de Mora y Fernández y de Blanca de Aragón, se casó con Balduino en 1960, sufrió cinco abortos sin que le fuera posible dar un heredero al rey y la corona pasó a manos de Alberto II tras la muerte del monarca en Motril (Granada), en el verano de 1993.

Desde hace algunos meses, la reina Fabiola se había alejado de la vida pública debido a problemas de salud y desde el verano estaba bajo asistencia respiratoria, señala el diario belga 'Le Soir' en su edición digital.




Alberto y Charlene de Mónaco han sido padres de mellizos, Gabriella y Jacques



Los príncipes Alberto y Charlene de Mónaco han sido padres por primera vez este miércoles 10 de diciembre. El nacimiento de sus mellizos, un niño y una niña se ha producido en torno a las cinco en el hospital Princesa Grace de Mónaco. Gabriella, la niña, nació a las 17:04 y Jacques, el niño, a las 17:06 de esta tarde. En torno a las 19.15 de la tarde, cuarenta y dos cañonazos sonaron en el Principado para anunciar a los monegascos la buena noticia, 21 por cada uno de los dos gemelos, seguidas del repique de todas las campanas del Principado y, posteriormente, de las sirenas de los barcos atracados en el puerto. El palacio se ha iluminado además en rojo para celebrar este gran día, que se declarará fiesta nacional.



sábado, 20 de diciembre de 2014

Obama, Yoani y el canciller de Cuba

Coincidencias entre Barack Obama, Yoani Sánchez y el Canciller cubano, increible!



"A fin de cuentas es necesario levantar el embargo sobre Cuba", señaló el mandatario estadounidense, Barack Obama, durante su rueda anual





Yoani Sánchez y el canciller de Cuba




¿Y dónde estará Fidél hoy?

El escandaloso silencio de Fidel Castro
¿Dónde está El Comandante en Jefe? ¿En estado vegetativo, o ya abandonó este “valle de lágrimas”? Caen por tierra las justificaciones, el echarle la culpa al “enemigo”

Tras la breve alocución del General-Presidente, Raúl Castro, sobre la excarcelación de Alan Gross y del “ciudadano de origen cubano” al servicio de la inteligencia estadounidense, así como de otros reclusos que recibieron “beneficios penales, incluida la excarcelación de personas sobre las que el Gobierno de los Estados Unidos había mostrado interés”, en la que, además, anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, continuó la vida cotidiana en la capital cual si no estuviéramos asistiendo a un momento de trascendencia histórica que pone punto final a 50 años de diferendo ininterrumpido entre nuestros dos países.

Con los acuerdos alcanzados después de meses de negociaciones, el panorama político regional cambia dramáticamente, a la vez que tan controversial decisión deberá, en principio, influir en cambios más significativos hacia el interior de Cuba, toda vez que caen por tierra las justificaciones de la parte cubana sobre “el enemigo” que nos asedia, nos bloquea e impide el avance económico y social de la Isla.

Por supuesto que sería ingenuo suponer que el régimen realice transformaciones esenciales o que permita una apertura política o de derechos humanos, en especial los relativos a las libertades de expresión y de asociación, por solo mencionar los puntos más “peligrosos” para su supervivencia. Se trata de la misma dictadura, cercana a los 56 años de poder totalitario y es de esperar que apele a cualquier triquiñuela para evadir los cambios que pongan en riesgo su autoridad en Cuba. No obstante, eso no significa que el inmovilismo mantenido durante medio siglo por la política exterior estadounidense hacia Cuba fuera una buena fórmula.

La estrategia lanzada hoy por la casa Blanca, si bien arriesgada, pone contra la pared a la cúpula cubana, en especial de cara a una comunidad internacional que hasta ahora ha tolerado con pasividad las continuas violaciones de los derechos humanos en Cuba, e incluso ha elogiado a la satrapía Castro por sus logros en materia de salud y educación por la existencia de una política beligerante del país más poderoso del planeta y la supuesta necesidad del régimen de defenderse de él. Roto el inmovilismo y restablecidas las relaciones, ahora habrá que ver en qué dirección se mueven los actores y qué cambios se derivarán del nuevo escenario.

Es conocida la debilidad de la incipiente sociedad civil cubana, de su orfandad jurídica y de la ausencia de instituciones autónomas que la respalden, de manera que en la ruta hacia la consecución de la democracia no podrán faltar los apoyos y la buena voluntad de los países civilizados y de los organismos mundiales, so pena de condenar al fracaso los esfuerzos, sacrificios y aspiraciones de varias generaciones de cubanos demócratas. El presidente estadounidense parece estar consciente de ello, al expresar en su discurso su compromiso con esas esperanzas.

Una Cuba indiferente

La noticia tomó por sorpresa a los cubanos. Sin embargo, contrario a lo que cabría esperarse de tantos años de “luchas por el regreso de los Cinco”, y después de los cuantiosos recursos invertidos en las campañas internacionales para alcanzar su liberación, no hubo apoteosis de pueblo lanzado a las calles, no se convocó a su recibimiento, ni se divulgó en vivo por los canales de televisión la llegada de los muy esperados “héroes”. La Habana continuó su rutina de siempre, solo alterada por la inusitada entrega de una libra de pescado (jurel) por cada consumidor, acontecimiento que colmó las expectativas de la población, al menos en Centro Habana, que formó las correspondientes colas ante las carnicerías estatales.

Mientras, un grupo de estudiantes fueron movilizados en la Universidad para dar algunos gritos y vivas, sin que quedara muy claro si el verdadero motivo de su alegría era la liberación de los espías o la repentina posibilidad de abandonar las aulas más temprano que de costumbre.



Solo el noticiero estelar de la noche pasó un breve reportaje, cuidadosamente preparado y destinado a agitar la sensiblería popular, mostrando el reencuentro de los espías liberados con sus familias, y las palabras del cabecilla del grupo, Gerardo, expresando al General-Presidente su disposición a seguir sus órdenes. “Para lo que sea”, dijo el siervo impenitente. No se le ocurrió al soldadito pensar que en un ambiente de buenas relaciones que deberán comenzar a fluir entre ambos países no se vería bien una nueva aventura de espionaje.


Lo cierto es que, en contraste con el evidente deterioro físico de Alan Gross, los espías cubanos lucían gordos y rozagantes, como si en lugar de haber permanecido en las duras condiciones carcelarias que denunciaban los medios oficiales hubiesen regresado de un picnic o de unas largas vacaciones.




El relieve de una ausencia


Quizás el dato más significativo de la jornada al interior de Cuba es el escandaloso silencio de Fidel Castro.

Ya había sido suficientemente notoria su ausencia mediática durante y tras la celebración de la Cumbre del ALBA, a diez años de la creación de esa entelequia por él y por su pupilo, Hugo Chávez. Pero el mutismo ante dos acontecimientos tan vinculados a su existencia como el fin de una historia de confrontación sobre la que cimentó la leyenda revolucionaria, y el arribo a la Isla de los protagonistas de su postrera “batalla”, son sumamente elocuentes.

Resulta muy sintomático que se haya precipitado el regreso de los estos tres espías, quizás el suceso más feliz del año para el reflexivo en jefe, y no aparezca ni una nota apócrifa con una copia de la conocida firma al pie de página. Todo indica que, o bien el sumo druida se encuentra sumido definitivamente en un profundo estado vegetativo, o bien ya abandonó este “valle de lágrimas”. Si tal fuera el caso. No cuenten con las mías.

Es Cuba quien impone el camino a USA

A pesar de que EE.UU. y Cuba han anunciado una nueva etapa de acercamiento en sus relaciones, la hija del presidente Raúl Castro, Mariela, ha asegurado que esto no se traducirá en que la isla vuelva a un sistema capitalista.






Tomado de cubanet.org