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sábado, 10 de septiembre de 2016

El club de Campo Flores el narcosobrino

Aunque los narcosobrinos declararon en la corte de N.Y. que eran "simples" trabajadores, investigamos un night club que pertenece a Campo Flores y descubrimos muchas inconsistencias.

Un equipo formado por 6 abogados y siete asistentes insisten en tratar de robar que los acusados fueron secuestrados y que las pruebas en que se basa la fiscalia fueron adulteradas.


Dos testigos de nacionalidad mexicana, padre e hijo que actuaron como informantes de la DEA declararon que participaron de la operación en 2015 y que continuaban delinquiendo en el narcotrafico engañando a los agentes de gobierno, y que   durante su participación en el caso Flores fueron invitados por estos a Caracas, que conocieron varias de sus propiedades, que llevaron con ellos a una persona no autorizada y que consumieron cocaína.

Los Flores no escatimaron en atenciones con los mexicanos, les colocaron carros con escoltas, los hospedaron en un lujoso piso y hasta les brindaron prostitutas stripers en un afamado night club de Caracas llamado "Trío Gentlemen’s Club" lugar que, según Campo Flores, había sido de su propiedad hacía algunos meses y la cuenta de la  diversión fue pagada por Flores de Freitas,

Pero investigamos el "Trío Gentlemen´s Club"-


Este lujoso local es un restaurant y un prostíbulo, tiene tres plantas:



El Club







La ubicación



El Show




El club pertenece a la Corporación Kanata CA, quien también es la dueña del local donde funcionan, estas empresas son de difícil rastreo y no aparecen nombres de sus representantes legales.

Opiniones de clientes

... "Queda en La Castellana, en el Centro Letonia. Cuando el local está ofreciendo sus pecaminosos servicios, esta edificación está custodiada como si estuvieran cuidando al propio Chávez. Con mis impresionantes habilidades comando, pude notar que por lo menos habían tres anillos de seguridad: Uno afuera del Centro Letonia, uno afuera del local y otro dentro.

Puertas automáticas te dan la bienvenida al local. Los guardias hacen lo suyo: te revisan y te palpan a ver si no tienes ningún arma ni nada por el estilo, y por fortuna no te hacen sentir sucio y ultrajado, como suele suceder en este tipo de cosas. Un pequeño y estrecho pasillo que no parece prometer mucho a la salida te sorprende al final con el lugar en pleno. La decoración es magnánima

El local es como una especie de anfiteatro circular, con los asientos dispuestos en semicírculos concéntricos. En el centro, como es de suponer, ocurre el show de bailarinas, con dos batitubos enormes que sobrepasan con seguridad los diez metros de altura. Y cuando te cuestionas cómo pueden ser tan largos, caes en el hecho de que el lugar tiene un segundo piso. Y sí, los tubos esos tocan el techo del segundo piso

Cerca del centro de la acción, está una barra principal con sus correspondientes barterders. La pared que está detrás de los bantenders tiene un diseño excepcional, con licores de fines decorativos y muchos bombillos pequeños dispuestos ordenadamente. Cómo podrás imaginaros, la pared cuenta con un juego de luces que titilan premeditadamente con colores como el fucsia, el morado, el amarillo o el azul. El efecto se vuelve asombroso cuando las luces conforman la palabra TRIO en letras grandes y la misma se mueve a lo largo de la pared en cuestión.

El segundo piso se accede por medio de una escalera de caracol que está justo detrás del show de los batitubos. Se ve porque lo que separa una cosa de otra es una elegante cortina semitransparente, finamente decorada con las luces dinámicas y el humo artificial del local.

Estas “chicas de bronce” son las que bailan a temprana hora, cuando todavía el local espera por más clientes. Las puedes ver por ahí paseándose cuando no están dando el show, caminando en ropa interior sexy pero no llamativa. A medida que avanza la noche observas a las “chicas de plata”, las cuales, si tienes buen sentido de la lógica, son mejores que las anteriores, tanto en apariencia como en desempeño en el show.

Respecto a las de oro… vi sólo a tres damiselas imponentes. Son tan imponentes, tanto, que la sola mirada basta para convencerte a los actos más lascivos. Lo digo en serio, es otro nivel de mujer de verdad, otra especie. Esculpidas a la perfección, la personalidad la transmiten a metros de su cuerpo.

Campos Flores les había dicho que el club era de su propiedad hasta hacía unos meses, cuando decidió venderlo, pero que mantenía un lugar de atención VIP en la discoteca.

Los dos informantes testificaron ante el juez que habían cometido actividades no autorizadas por la DEA. La confesión fue usada por el equipo de la defensa de Campos Flores y Flores de Freitas como una arma para eliminar las evidencias recogidas por los dos testigos, y que conforman un elemento clave en la investigación de la fiscalía y que ahora se encuentra en las manos del juez Paul Crotty, pero lo que es claro es que los primos Flores no eran "pobres" trabajadores en Venezuela, tal y como lo han declarado, de allí el costoso bufete de Abogados que los representa.




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